CUÁL ES NUESTRA ACTITUD FRENTE A LO QUE NOS PASÓ

 Ante la pérdida de un hijo, que es considerada una de las experiencias más desgarradoras que un ser humano puede atravesar, no existe una "forma correcta" de reaccionar, pero la psicología y los testimonios de vida sugieren ciertas actitudes para transitar este camino: [1, 2]

  • Aceptación del dolor: No intentes reprimir lo que sientes. El duelo no es una enfermedad que se cura, sino un proceso de adaptación. Permítete llorar, gritar o estar en silencio cuando lo necesites.

  • Paciencia contigo mismo: El duelo no tiene un cronograma fijo. Habrá días de aparente calma seguidos de caídas profundas. Sé amable con tus tiempos y no te exijas "estar bien" para los demás.

  • Vivir un día a la vez: Cuando el futuro parece insoportable, la mejor actitud es enfocarse únicamente en sobrevivir las próximas 24 horas. Divide el tiempo en unidades pequeñas y manejables.

  • Honrar su memoria: Muchos padres encuentran consuelo transformando el dolor en algo constructivo: crear una fundación, plantar un árbol o simplemente realizar actos de bondad en nombre de su hijo. Mantener su legado vivo ayuda a encontrar un nuevo propósito.

  • Buscar apoyo sin culpa: No tienes que cargar con esto a solas. Ya sea en grupos de apoyo de padres que han pasado por lo mismo, terapia profesional o el refugio de amigos cercanos, hablar de tu hijo y de tu pérdida es vital.

  • Permitirse momentos de luz: Eventualmente, volverás a reír o a disfrutar de algo pequeño. No sientas culpa por ello; la alegría no significa olvido, sino que la vida está reclamando su espacio junto a la cicatriz. [3, 4, 5, 6, 7]

Existen ejercicios de acompañamiento en grupos de ayuda mutua específicos para esto.

[1] https://www.menudoscorazones.org

[2] https://www.doctoralia.es

[3] https://ceciliacorespsicologa.es

[4] https://www.redaipis.org

[5] https://www.cementeriojardinesdelapaz.com

[6] https://www.doctoralia.co

[7] https://www.psiquiatrasonline.com

 

RENACER
CUÁL ES NUESTRA ACTITUD FRENTE A LO QUE NOS PASÓ 

 

Renacer, grupo de padres que enfrentan la pérdida de hijos. tema CUÁL ES NUESTRA ACTITUD FRENTE A LO QUE NOS PASÓ -

La actitud frente a la pérdida de un hijo no es una reacción pasiva que debemos tomar ante el dolor, sino decidir definir consciente y éticamente cómo elegimos vivir a partir de este momento. [1, 2] 

Para ello nos basamos en el ejemplo, experiencia y sustento científico que nos brindan Viktor Frankl y la logoterapia creada por el, Renacer propone que, aunque no podemos cambiar la tragedia, siempre conservamos la libertad de elegir nuestra postura interior ante ella. [3, 4] 


Los pilares de la actitud en Renacer

 

                      Aceptar la realidad sin victimismo: Se reconoce la inmensidad de la pérdida, pero se rechaza la idea de ser víctimas del destino o convertir a los hijos en "artífices de nuestra destrucción".

                       Trascender el sufrimiento: El objetivo no es dejar de sufrir (ya que la pérdida es permanente), sino que ese sufrimiento no sea en vano. Se busca otorgarle un sentido a través del homenaje y la transformación personal.

                       Transformar el dolor en amor y servicio: La actitud fundamental es pasar del "por qué a mí" al "para qué". Esto se logra ayudando a otros padres que sufren, convirtiendo el propio dolor en una herramienta de consuelo y solidaridad.

                       Decir "Sí a la vida" a pesar de todo: Es el lema central del grupo. Implica decidir vivir con la frente en alto y con alegría, como el mejor tributo posible a la memoria del hijo que partió.

                       Responsabilidad existencial: Renacer sostiene que la vida espera algo de nosotros tras la tragedia. Nuestra actitud es la respuesta que le damos a la vida y el mensaje que enviamos a la sociedad sobre la fuerza del amor frente a la muerte. [1, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13] 

En resumen, la actitud en Renacer es un acto de libertad y responsabilidad donde el padre decide no morir con su hijo, sino honrar su existencia viviendo una vida plena de sentido. [1, 9] 

[1] https://www.datocms-assets.com

[2] https://gruporenacer.wordpress.com

[3] https://www.youtube.com

[4] https://www.youtube.com

[5] https://www.youtube.com

[6] https://gruporenacer.wordpress.com

[7] https://www.youtube.com

[8] https://gruporenacer.wordpress.com

[9] https://gruporenacer.wordpress.com

[10] https://www.instagram.com

[11] https://renacerespana.es

[12] https://www.instagram.com

[13] https://www.youtube.com

 

RENACER

Hacia un RENACER (virtual y/o presencial)


CUATRO VIDEOS PARA INICIAR EN RENACER

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Renacer: "Sí a la vida a pesar de todo"

Queridos padres y madres
La pérdida de un hijo es la experiencia más cercana a la propia muerte que pueda padecer un ser humano.
Sabemos que esto es así pues nosotros también hemos pasado por ella, hemos vivido nuestra propia muerte... pero a pesar de ello, aún continuamos vivos.
Cualquier intromisión en ese mundo confuso y doloroso que vivimos al comienzo, aunque tan sólo sea para tendernos una mano, puede producir rechazo. Sin embargo, estamos dispuestos a correr ese riesgo y por ello queremos haceros llegar nuestro abrazo y nuestro afecto.
Estamos para compartir ese inmenso dolor; queremos ayudarnos y ayudarlos a seguir viviendo con dignidad e intentar encontrarle un sentido a la vida que nos queda por delante.
No tenemos ninguna verdad por revelar, ni instrucciones para superar la crisis, sin embargo tenemos la vivencia positiva del Renacer de otros padres que han vivido una experiencia similar.
Querido padre, querida madre, nosotros les comprendemos porque hemos pasado por lo mismo que ustedes están pasando en estos momentos.
Reciban todo nuestro amor y comprensión.

Si está sufriendo por la perdida de un hijo ú otro ser querido estamos a tu disposición, no dude, contáctenos mediante esta página ó al teléfono (03858) 421937.- Familia Soria

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La vida siempre nos va a desafiar
“La vida nos sorprende continuamente y cuando creemos que ya hemos aprendido todo, tenemos que seguir aprendiendo y cuando creemos que ya no nos vamos a volver a caer, porque ya tuvimos la máxima caída, nos volvemos a caer; lo que pasa es que Renacer también nos enseña a levantarnos una y mil veces y todas las veces que sean necesarias.
Cada situación difícil y dolorosa que vivamos, y que van a ser muchas, porque ésta no es la última, estamos seguros que es la peor pero no es la última y cuando uno cree que no tiene más reservas de fuerzas, parece mentira pero aparecen, es una fuerza infinita.
Tenemos un mecanismo que nos defiende en las crisis existenciales y ese mecanismo es la fuerza indómita del espíritu, que puede emerger ante una crisis, si le damos la oportunidad de que emerja.
El Mensaje de Renacer lo que hace, realmente, es despertar la fuerza indómita del espíritu de cada papá cuando entra a Renacer.
El desafío para nosotros, no es lamentar lo perdido, sino encontrar los nuevos caminos que se abren a partir de esa pérdida; nuevos caminos de esperanza, de amor, de solidaridad, de compasión, de tratar de ser mejores; ese es el desafío al que nos enfrenamos todos los días de nuestra vida.
Todo depende realmente de la actitud nuestra, de cómo nosotros vivamos cada día de nuestra vida, de cómo nos enfrentemos a cada día que la vida nos presenta.
Debemos levantarnos con renovada fuerza y capitalizar cada una de estas experiencias difíciles y dolorosas que nos pasen y vivir la vida emergiendo cada vez como seres más fuertes, más compasivos, más generosos.
Es como esos barriles sin fondo, cuando uno cree que no tiene más reservas las fuerzas aparecen, nos vienen de arriba y pasan a través nuestro, no tenemos un caudal definido y finito de fuerzas, es un caudal infinito para siempre, ¡sí, es para siempre!
De modo que no achicarse frente a la vida, no hay que achicarse y no hay que perder la sonrisa y no hay que perder las ganas de vivir.
Eso lo tenemos que demostrar cada día de nuestra vida en todo, en donde nos movamos, en nuestras actividades diarias, seamos verdaderos padres que hemos entendido el mensaje.
No digamos en Renacer es una cosa y afuera en el mundo es otra, no, yo soy la misma persona, dentro de Renacer y afuera de Renacer.
Significa un gran desafío, renunciar a muchas cosas, pero, por sobre todo, significa renunciar a mis emociones que son encontradas, violentas, opuestas, renuncio al dolor desesperado, pero para que haya un acto de renuncia, sólo se puede renunciar a algo por algo más elevado, algo que de por sí, contenga un sentido a esa renuncia que es el amor por los hijos, por los hijos que no están, por los hijos que están que nos reclaman, por la vida y por nosotros mismos.
Podemos observar que aun frente repetidas crisis, o ante repetidos desafíos de la vida, seguimos encontrando fuerza; una prueba de eso son los padres que pierden más de un hijo, esos padres nos muestran, sin lugar a dudas, que el caudal de fuerza, la capacidad de respuesta del hombre es inagotable, la capacidad de repuesta del ser humano ante los interrogantes de la vida, es y será siempre inagotable.
Como seres únicos e irrepetibles que somos merecemos vivir una vida plena de sentido, y nuestro desafío yace en descubrir qué tarea la vida aún nos reserva.
Nadie puede vivir nuestra vida por nosotros, el grupo puede sostenernos, apoyarnos, amarnos y guiarnos para encontrar nuestro propio camino, pero no puede cargar nuestra cruz individual.
Nuestra oportunidad se encuentra en la forma en la que llevamos nuestra carga. Saber que nuestro sufrimiento puede tener un sentido nos ayuda a darnos cuenta de la oportunidad de crecimiento personal y espiritual inherentes al sufrimiento, haciéndolo más dulce y fácil de llevar.
El Mensaje de Renacer, al ayudar al hombre a tomar conciencia de su responsabilidad, lo lleva al máximo despliegue posible de la fuerza indómita del espíritu para asumir el sufrimiento; la conciencia vaga de responsabilidad se convierte en la conciencia específica de misión, en la noción de su ubicación dentro del mundo con una tarea personal muy concreta.
Estamos ahora en condiciones de requerirle a ese hombre sufriente que frente a su igual en la tragedia, se haga las preguntas que fueran planteadas por el Rabino Hillel 70 años antes de Cristo: ¿Si no lo hago yo, quién lo hará?; ¿Si no lo hago ahora, cuándo lo haré?; ¿Si lo hago sólo por mí, entonces qué soy yo?
Nada hace al hombre más capaz de superar su sufrimiento como la experiencia vivida de tener una misión especial en esta vida.”
Alicia Schneider Berti- Gustavo Berti

Relacionado: La oportunidad de pensar lo no pensado.

La oportunidad de pensar lo no pensado.

(Berti, Alicia y Gustavo, Esencia de Renacer)

“Partiendo de la base que los grupos de ayuda mutua se constituyen en la búsqueda de nuevos caminos frente a los modelos vigentes, una búsqueda originada al constatar que lo ofrecido por la sociedad formal ortodoxa, no es la solución para sus problemas, es de suma importancia dar a los grupos de ayuda mutua un sustento filosófico que permita, no sólo su reproducción, sino también su inserción social sobre marcos referenciales sólidos.
El grupo existencial Renacer para padres que enfrentan la muerte de un hijo, originado en 1988 en la ciudad de Río Cuarto, confrontó al modelo imperante hasta ese momento, de acuerdo con el cual la única alternativa que existía para un padre que perdía un hijo era “atravesar el proceso de duelo” y si necesitaba acompañamiento en ese proceso debía recurrir a quienes tradicionalmente habían “tutelado” dicho proceso, es decir, a los especialistas en las ciencias de la psiquis y los representantes de las diversas religiones.
Planteada la ayuda mutua como un nuevo enfoque, como todo marco conceptual nuevo, tiende a cuestionar las inoperantes estructuras vigentes, con la consecuente reacción de las ya establecidas, de ahí que se hace necesario profundizar acerca del significado de los modelos fundamentalmente en cuanto al obstáculo que pueden representar para esta tarea.
En consecuencia, se impone una mirada sobre los modelos en los que se han de basar, dado que no podemos separar al hombre, ni a sus grupos, entre ellos los de ayuda mutua, del mundo en que viven así como de las estructuras que los modelos ayudan a crear.
Por modelo se entiende un conjunto de símbolos que nos permiten definir un fenómeno determinado y el conjunto de modelos forman los paradigmas que son la totalidad de valores, técnicas, modelos, etc., compartidos por los integrantes de una comunidad determinada, que se asienta sobre un substrato de creencias, imperativos y compromisos históricos no conscientes.
Es una realidad significativa el hecho que los integrantes de una sociedad no sean mayoritariamente conscientes de cómo esa visión del mundo afecta su manera de interpretar la realidad y entender con claridad los fenómenos imperantes.
Esto plantea la necesidad de ser conscientes del modo en que un determinado paradigma compromete y condiciona el modo de pensar de los individuos, al punto tal que las ideas originales y renovadoras corren el peligro de ser rechazadas al colisionar con las actualmente vigentes.
Las visiones del mundo adquiridas como tales desde la infancia, a través de diversos procesos educativos tutelares, no son fácilmente cuestionadas y su capacidad para regir nuestra interpretación de la realidad va mucho más allá de lo pensado.
Sin embargo, cuando se vive una situación límite, como es el caso de la pérdida de un hijo, acontece que la existencia se da vuelta como un guante de goma que se saca de la mano, todo lo que estaba adentro quedó afuera y todo lo que estaba afuera quedó adentro; es un cambio totalmente radical, ya no somos los mismos ni podemos serlo; en esa frontera entre lo cognoscible y aquello que está más allá del límite, en la cual por el sufrimiento intenso se llega a una situación de aislamiento en la que desaparece el mundo circundante que rodea al ser sufriente y le hace desaparecer no sólo su significado, sino el mundo mismo; situación capaz de hacerle experimentar la nada en su plenitud y hacer desaparecer también toda visión previa del mundo.
Es a partir de ahí que se presenta “la” oportunidad de toda una vida; en la que se abre la posibilidad de una nueva visión y con ella un cambio radical en el “hoy” del ser, en palabras de Heidegger se hace presente la posibilidad de pensar lo no pensado, como un proceso de creación auténtico, yendo más allá de un mero desocultar algo que ha permanecido oculto, sino que ir más allá de los límites, más allá inclusive de la misma verdad, vislumbrando así un nuevo mundo generado a partir de esta revolución interior, pero también con él se hacen visibles las grandes resistencias de las estructuras vigentes.
Como toda actividad humana se estudia, evalúa, razona y valora a partir de la estructura propia de dicha cultura, somos prisioneros de dichas estructuras, y son precisamente éstas las que se oponen a las renovaciones culturales, puesto que los cambios de paradigmas se suceden muy lentamente y no se aprecian hasta que se produce una verdadera colisión entre ellos.
El reconocimiento de estas posibles colisiones es importante para los integrantes de los grupos de ayuda mutua, dado que, en muchos casos, por ejemplo, implica un rechazo a todo tipo de tutelaje preexistente, como lo indica el hecho de no existir jerarquías ni autoridades.
En nuestra cultura occidental la visión actual del hombre y del mundo en el que vivimos se denomina «Paradigma Occidental». En este paradigma imperan, entre otros, como se verá, modelos atomistas (aquellos que tratan de reducir todo a su más pequeña expresión, que es el átomo), materialistas (sólo aceptan como real aquello formado por materia demostrable), racionalistas (sólo es válido lo que se demuestra por vía de la razón), etc. a saber:
1- El Modelo Antropológico: Este modelo reconoce un “hombre fotográfico”: tal como la cámara, cuando más abiertos están sus ojos a la verdad del intelecto (cuando más abierto está el diafragma de la cámara), más enfocamos sólo aquello que está más cerca de nuestros ojos, más oculto permanece el bosque por el árbol. Existe un agravante: una fotografía es una copia de la realidad reducida, sólo se ve en dos dimensiones, y así, con una visión bidimensional, bio-psíquica, ven al ser humano.
Este modelo deja de lado una de las tres dimensiones del ser humano, y nada menos que la dimensión espiritual.
2- El Modelo Sociológico: Predominio de la masificación por sobre el valor individual de la persona, pérdida progresiva de la capacidad de reflexión individual con tendencia a lo que se ha denominado sincronización emocional con las consiguientes respuestas impulsivas.
Si en este momento tratamos de analizar el anonimato de ciertos grupos de ayuda mutua podemos considerarlo como un libre despojarse de la libertad y responsabilidad individual, para sumergirse en un colectivismo anónimo, a través del cual se pretende, paradójicamente, encontrar la dimensión espiritual que les permita reafirmarse como seres libres y responsables.
Cada civilización produce sus propias enfermedades, y en nuestra cultura occidental vemos crecer a paso agigantado el fenómeno de la masificación, como resultado del conformismo, y de la misma forma nos hemos hecho conscientes que así como existen neurosis individuales, existen también neurosis colectivas. Desde el punto de vista de la responsabilidad individual es indudable que si una persona acepta masificarse como refugio contra el peso de la libertad y la toma de responsabilidad que ello trae aparejado, deberá también aceptar las neurosis colectivas en las que esa sociedad de masas lo sumerge, sin preguntarle, pero sin darle posibilidades de salida mientras no opte por singularizarse.
3- El Modelo Ideológico: Se dice que vivimos en un mundo donde las ideas parecen no existir, se han transformado en ideologías (ideas fosilizadas que son repetidas sin que nadie tenga clara conciencia del contenido). Un estilo de vida cada vez más individualista y que nos ha mostrado la desaparición de los grandes sistemas solidarios que florecieron a principio del siglo pasado; un mundo englobado por una ideología neoliberal dependiente del libre flujo de capitales, reducido poder del estado nacional y de las fronteras entre naciones y, muy particularmente, signado por la flexibilización, no sólo laboral sino de todo tipo de relación entre sujetos y entre éstos y el poder.
4- El Modelo Religioso: Es necesario aquí hacer la salvedad que en todo paradigma, aun como construcción humana que es, el hombre, si bien ocupa un lugar importante, casi central, permanecía en él como “creación”. Hemos entrado en los últimos treinta años en una colisión de paradigmas que se origina cuando nace, a fines de la década del 70, el primer bebé de probeta, alcanza su máxima expresión hoy cuando la clonación de animales es un hecho corriente y ya se habla de estar en condiciones de clonar seres humanos. Este nuevo paradigma tiene como figura central un hombre capaz de crear vida, ya no sólo vida vegetal y animal, sino “capaz de crear vida humana”; estamos entrando en un paradigma cuyo efecto es aún imposible de predecir en el que la figura central sea el “hombre Creador”.
En cada era en la que se produjo una colisión entre paradigmas, hubo episodios de desconcierto y confusión, y esta era no es la excepción. Una posible derivación temprana de este nuevo paradigma que incorpora al hombre como “Creador” es el surgimiento de los fundamentalismos religiosos más acérrimos e intolerantes.
5- El Modelo Psicológico: El hombre es juguete de sus impulsos, con un aparato psíquico controlado por mecanismos, dinámicas e impulsos modulados por fuerzas fisiológicas; empujado por sus instintos, especialmente el instinto sexual y el de autopreservación; nunca atraído hacia valores, sin dimensión espiritual, en el que predominan la voluntad de placer y la voluntad de poder, en el que el deseo juega un rol fundamental y se ignora la voluntad, específicamente humana, de encontrar sentido a los grandes interrogantes existenciales. Se concibe y trabaja con un ser humano que prioriza sus emociones y que cree tener un derecho inalienable a la felicidad, considerando a ésta como una meta.
También se considera a la psiquis humana como una caja vacía sujeta a reaccionar frente a los estímulos que le son presentados, sin capacidad de agregar su impronta personal a una respuesta evocada por un estímulo determinado, como es el caso del conductismo y sus variantes más modernas.
En 1997 en la página central del Puntal, diario de Río Cuarto, del domingo 7 de diciembre, aparece un comentario de un psiquiatra biologista que reproduzco dada las enormes implicancias de las aseveraciones vertidas. Dice el profesional: “En el sistema nervioso tenemos sustancias de neurotransmisores que regulan nuestra vida psíquica en todo, no sólo en el pensamiento, sino en la vida sexual, en la temperatura corporal, la vigilia, la búsqueda compulsiva de dulces… la agresividad, la obsesión, la irritabilidad. Todos estos factores que pareciera que los regula uno, que uno es dueño de la conducta, se ha descubierto que no, que somos esclavos de nuestra biología cerebral. Somos así porque no podemos ser de otra manera”.
Así, de un plumazo la neurobiología cerebral nos ha privado no sólo de nuestra libertad como hombres, sino también de nuestra responsabilidad. Esta nota es un fiel exponente de un modelo de reduccionismo biologista.
Todo este conjunto de modelos que utilizamos, de manera consciente o no, en nuestra vida diaria nos ha llevado a un paradigma de vida sin sentido ni valores. Este paradigma está centrado en el hombre, y ha generado una civilización que prioriza un hombre individualista, despojado de toda orientación hacia algo que no sea sí mismo.
Debemos ser conscientes, sin embargo, que todas las civilizaciones han desaparecido y la nuestra no parece ser la excepción; pero además, mientras duran, suelen producir sufrimientos que le son propios y que, muy probablemente, exceden el alivio que esta misma civilización pueda haber traído a los sufrimientos normales del hombre ocasionados por generaciones anteriores. No es de extrañar entonces la desesperanza de nuestros jóvenes con el consiguiente incremento en la tasa de drogadicción, alcoholismo, violencia, bulimia y anorexia, adicción al vértigo y al peligro (…accidentes de autos y de motos en franco aumento), perversidad y violencia contra los demás y contra sí mismo (suicidio).
¿Qué podemos esperar pues de un hombre egocéntrico enfrentado a un mundo en el que no puede encontrar valores dignos de ser realizados y en el que el sentido parece ser tan esquivo que algunos ni siquiera insisten en vivir?
Un modelo que incorpora el fenómeno espiritual.
A los modelos centrados en el hombre, podemos oponer un modelo que no se satisface con iluminar el fenómeno psíquico sino que incorpora el fenómeno espiritual en la existencia humana, mediante el cual, puertas que permanecían cerradas al substrato emocional se abren a las potencialidades del espíritu humano. (Lükas)
Frankl nos dice que el hombre posee un conocimiento intuitivo de los valores hacia los que se siente arrastrado, cuando se refiere al modo de obrar de nuestra conciencia, la cual ubica en el mapa humano en la dimensión del “inconsciente espiritual”.
Todo esto nos indica que la dimensión del ser humano, la que es especifica de él como tal, es decir, la dimensión espiritual, se expresa de una forma irrefleja, y, por extensión, cuando reflexionamos sobre nuestros sentimientos o emociones con el afán de entenderlos, casi seguramente nos eludirá sutilmente.
Esta peculiaridad de nuestra dimensión espiritual de ser irrefleja, es significativa, dado que muchos grupos de ayuda mutua trabajan con un programa llamado de 12 pasos, el objetivo último de los cuales consiste en alcanzar “la espiritualidad”. La pregunta ahora es la siguiente: ¿cómo hacer para reflexionar sobre aquello que por naturaleza es irreflejo, es decir, no es pasible de conocimiento por vía de la reflexión?
La reflexión en un marco grupal puede conducir, en demasiadas ocasiones, a procesos de desenmascaramiento, en los que detrás de cada palabra hay siempre algo oculto; nuestra experiencia es que los grupos de ayuda mutua deben evitar desenmascarar (autoreflexionar lo que lleva a hiperreflexionar) cómo y porqué ha sucedido todo lo que nos angustia; por el contrario, preocuparse por ayudar a descubrir las posibilidades que están latentes en la vida de cada uno de nosotros, inclusive, y por qué no, y más aún en el sufrimiento.
Estamos hablando de un descubrir basado en ayudar a los integrantes para que el análisis de sus vidas comience a orientarse hacia los para qué en lugar de los de dónde.
A lo largo de este proceso de cambio es importante comprender que existen valores que merecen un no rotundo, así como otros, por los que vale la pena hasta dar la propia vida.
Sólo con un conocimiento de estos valores, y en relación con ellos pueden los grupos ayudar a sus miembros a saltar por sobre los obstáculos de sus temores y condicionamientos o emociones.
Veamos la forma en que el modelo de hombre y de mundo que nos ofrece Viktor Frankl desde la Logoterapia y el Análisis Existencial se enfrenta al paradigma vigente.
Este modelo considera al hombre como un ser bio-psico-espiritual, sin dejar de ser una unidad dentro de la multiplicidad de dimensiones; consciente, responsable y siempre orientado a algo o alguien más allá de él mismo; integrado a una sociedad como persona única e irrepetible, aportando su unicidad para el desarrollo de esa comunidad en una tarea solidaria; comprometido existencialmente en la búsqueda de valores y sentidos que esperan ser realizados por él, con una fe teísta y una filosofía existencial que lo lleva al optimismo y lo reconoce libre y consciente, inserto en un mundo de responsabilidad, siendo suya la decisión sobre el ante qué o quién se hace responsable, ya sea su propia conciencia, la vida, la sociedad, Dios, o por último aquellos seres que lo han precedido en el viaje evolutivo que llamamos muerte.
Este nuevo hombre se encuentra inserto en un mundo de valores y sentidos, que hace suyos sólo con no escapar a las preguntas que la vida misma va haciéndole según pasan los años; un mundo en el que ese hombre afirma su existir ya sea creando, amando y, cuando el tiempo llega, sufriendo si es necesario, pero asumiendo una actitud que lo haga digno de ser hombre.
En este momento estamos en condiciones de preguntar qué deben ofrecer los grupos de ayuda mutua a quienes buscan y necesitan de su amparo y protección. Ciertamente la transformación de grupos de ayuda mutua en una forma de psicoterapia gratuita terminaría destruyendo su razón de ser.
Los grupos deben dar un giro radical, y trabajar, no en los porqué, sino en los para qué y en los “a pesar de todo”, y en buscar el sentido en las posibilidades que esperan aún ser realizadas. Por lo tanto, deben brindar primeramente aquello que la sociedad no puede ofrecer, ya sea por carecer de ello totalmente, por incapacidad para percibirlo o falta de voluntad para acercarlo a los necesitados.
Descubrir y sacar a relucir lo personal, lo individual, lo excepcionalizado debe ser el propósito de los grupos de ayuda mutua en cuanto se constituyen en el nivel de análisis existencial.
Victor Frankl afirma que ser hombre es ser consciente y responsable.
Desde el punto de vista ético “el hombre incondicionado es el hombre que sigue siendo hombre aún en las más desfavorables e indignas condiciones; el hombre que en ningún momento abdica de su ser, sino que se aferra a él incondicionadamente”.
Víctor Frankl nos dice que “…el hombre es un ser incondicionado porque no se agota en su condicionalidad porque ninguna condición es capaz de definirle plenamente; la condicionalidad le condiciona, empero no lo constituye… es incondicionado a pesar de este sometimiento; lo es a pesar de las condiciones, en medio de las cuales se encuentra.
Frankl no entiende la libertad de, sino la libertad para que, es decir, que el hombre no es libre de sus instintos y emociones, sino que precisamente es libre para oponerse a ellos, y que es justamente en ese salirse afuera (de sí mismo) para oponerse a sí mismo, donde se manifiesta en todo su esplendor la dimensión espiritual del ser humano.
Después de todo, ex-sistir significa vivir hacia fuera, proyectado siempre hacia un futuro en el que yacen las posibilidades que esperan ser convertidas en realidad.
Hemos recorrido un camino que nos ha llevado de viaje por el significado de los paradigmas como construcciones mentales, en gran medida tutelares del pensamiento, y también por el concepto de hombre fundamentalmente con el objeto de mostrar el campo de las libertades tratando, además, de rescatar lo más humano del hombre, aquello que deberíamos tener siempre presente y que, paradójicamente, pareciera, hoy más que nunca, estar a punto de desaparecer en un mundo que extrema todos sus recursos e inteligencia para exterminarse a sí mismo.”
Este es un aporte de “Renacer Congreso – Montevideo Uruguay”

Incidencia de la pérdida de hijos en la relación de pareja.

Por Carlos Juan Bianchi


Al iniciarse el duelo, vivencias confusas y negativas como la culpa, el resentimiento, la impotencia, la sensación de ser incomprendidos por el medio familiar y social se hacen presentes en ambos padres.
Son además estas emociones vividas de modo particular en cada uno de ellos, y a menudo no coincidentemente.
Frente a tales hechos el silencio, la incomunicación, la hostilidad o los reproches, se instalan en la pareja que buscará entonces resolver individualmente su duelo distanciándolos aún más.
Probablemente un falso sentimiento de “fidelidad” hacia el hijo ausente hará que disminuyan o se anulen las gratificaciones habituales de la pareja, ahondando así el dolor y la tristeza. De este modo el distanciamiento entre los padres será evidente y el sinsentido del vínculo comenzará a instalarse en ellos.
Se apoyan en estos hechos las estadísticas que hablan de un aumento de las separaciones en las parejas que han perdido hijos.(**)
Al detenernos en el análisis de este desarrollo, notamos que las características del vínculo preexistente a la pérdida cobran una incidencia fundamental en la evolución de los hechos.
Los que con antelación al duelo sobrellevaban una relación conflictiva son los que dan razón a éstas estadísticas, ya que la pérdida obra como detonante que pone en evidencia todo lo que hasta allí se negaba.
De todos modos la separación podría evitarse si llegado a este punto ambos padres reconocen y asumen su propio conflicto, y recurriendo a una ayuda externa ( espiritual o terapéutica) evitan sumar al dolor del duelo la ruptura del vínculo matrimonial.

En cambio, una pareja bien integrada compartirá su dolor, cada uno será para el otro el mejor interlocutor para su duelo, buscarán juntos ayuda, esclarecimiento, consuelo, y unidos recorrerán el difícil camino.
No habrá silencios, recordarán al hijo a veces con una lágrima, otras con una sonrisa, y el vínculo quedará fortalecido por la experiencia compartida.
Algunas sugerencias finales para los padres que atraviesan éste tipo de situaciones son:
· Poder escuchar las demandas y requerimientos del otro.
· Identificarse con el sentir de su cónyuge
· Romper los pactos de silencio con respecto al duelo.
Recordar al ausente cada vez que sientan necesidad de hacerlo, de manera intimista y sin la presencia de terceras personas que no siempre están dispuestas a participar de este tipo de reminiscencias.
· No postergar un diálogo por temor al conflicto.
· Incluir la tolerancia y las concesiones en la relación.
· Rescatar los roles perdidos o empobrecidos dentro de la pareja.
Poniendo en práctica éstas sugerencias, tal vez logremos que las paralelas de la existencia individual en la pareja que enfrenta el duelo, puedan unirse para un compartido beneficio.
(*) Aunque referida a la muerte de su amada esposa, y no a la de un hijo, la siguiente estrofa en la que Macedonio Fernández describe su honda pena, encierra con lucidez el sentimiento que embarga al ser humano ante una pérdida irreparable; ( Amor se fue); mientras duró de todo hizo placer, cuando se fue, nada dejó que no doliera.
(**) He conocido, sin embargo, varios casos en que la pareja de padres se había separado con bastante antelación al doloroso suceso de la pérdida de un hijo, y el hecho de sentirse unidos en el dolor los ha acercado nuevamente a reiniciar la vida en pareja.

Fin de año


Por Carlos Juan Bianchi
A mis compañeros de Renacer, muy especialmente a aquellos padres que afrontaran su primer 31 de diciembre sin la presencia física de sus hijos…
La calle tiene un clima distinto, la gente se atarea preparando las celebraciones. Papa Noel esta plantado en las vidrieras, cerca de un árbol navideño, al lado de un turrón, junto a un rollo de papeles para envolver regalos y las tarjetas que auguran felicidad a sus destinatarios. Se escucha un villancico, la vida continua….
Que sucede? Ignoran nuestro dolor? No conocen la existencia de Renacer? No saben que este año ( y muchos de ellos son nuestros amigos, nuestros parientes) no hay nada que celebrar?
No te enojes, no te sientas impotente, no te montes en tu bronca, simplemente ellos tienen la fortuna de no conocer la dolorosa experiencia que vos y yo compartimos. Respetan nuestra pena, pero no saben a ciencia cierta que hacer para ayudarnos, somos nosotros, entonces los que debemos comprenderlos.
El camino del duelo esta poblado de primeras veces, y en vísperas de este primer fin de año debes tomar una difícil decisión, como y con quien pasarlo.
Tal vez tu impulso inicial sea aislarte, meterte en un pozo buscar pastillas que te permitan dormir las fiestas y despertar en enero. Eso (y la experiencia de los que tienen duelos mas lejanos lo pueden corroborar) no le ha servido a nadie.
Debes afrontar. Como? Con valores de actitud como propone la logoterapia. Que son los valores de actitud?, simplemente las actitudes positivas, las que apuntan a la vida. Tratar de superar tu dolor egoísta y solitario, levantar la mirada hacia los seres queridos que felizmente están a tu lado. Ellos necesitan de tu presencia para compartir contigo su nostalgia y su dolor, no quieren una fiesta, desde ya, pero si quieren estrechar filas para poder afrontar juntos estas fechas.
Si no lo haces, no podrás dejar atrás esta primera vez, y el almanaque, implacable, en doce meses volverá a plantearte esta difícil pregunta. No postergues, alguna vez, deberás dejar el pozo y salir de el para poder decirle si a la vida, a pesar de todo.
No desaproveches esta oportunidad, no te dejes manejar por tu ansiedad anticipatoria, ese sentimiento que nos invade en las vísperas de los acontecimientos difíciles llenándonos de expectativas catastróficas, estoy convencido de que si logras mostrarte con actitudes positivas el hecho será menos doloroso de lo que imaginas.
Otra sugerencia que me permito hacerte es que intentes compartir el momento, además de con tus seres queridos, con algunos integrantes de la familia Renacer. Son ellos, y sobre todo al iniciar el camino del duelo, quienes mejor acompañan nuestras vivencias, venimos del mismo lugar, no necesitamos explicarnos nada, y es con ellos, con quien podemos compartir una copa, una lágrima o una sonrisa.
Hace cuatro años, Cuando tal vez tu preparabas con alegría tus fiestas , yo afrontaba mi primer fin de año sin Martín.. estaba en un pozo similar al tuyo, o el mismo pozo, me hubiera gustado recibir una carta, me hubiera servido. Por eso es que hoy te escribo.
Tal vez el año próximo, cuando saliendo de tu protagonismo aflore tu necesidad de dar, te surja el impulso de escribir una carta similar para nuevos compañeros que lamentablemente conoceremos, compañeros que hoy estarán quizás preparando alegremente sus fiestas.
Ya lo ves, la vida continua, y en este tiempo circular los ciclos se repiten.
Ya comienza la ajena algarabía, alzo mi copa, te miro a los ojos, brindo contigo,
En silencio, brindemos por ellos.

NAVIDAD


Otra nochebuena queda atrás.En ella muchas íntimas celebraciones han sido una sola cena.Una misma reunión con un lenguaje común y hasta innecesario a veces, ya que una mirada todo lo dice, como es sabido que ocurre cuando de amor se trata.Nos hermana una dolorosa complicidad y también una firme intención: ponernos de pie, elevarnos por sobre el sufrimiento de haber tenido que enterrar tantos sueños y proyectos albergados en los cuerpos aun tiernos de nuestros hijos.Los días se deslizan incesantes, y en ellos se amontonan recuerdos, ensueños y pensamientos que mantienen vigentes el amoroso vínculo. En lo profundo, en lo íntimo de nuestros corazones donde atesoramos lo más preciado, preservándolo del olvido, de manoseos innecesarios y dramatizaciones vacías. Así con silenciosa dignidad podrá perdurar y acompañarnos a través del camino que debamos recorrer.En las fechas precisas el almanaque ahonda la ausencia y reaviva nuestras dolorosas emociones.Pero es ese mismo dolor el que enseña a dejar de lado los ¿por qué?, ya no tienen sentido. También a aceptar que el nacer y el morir son dolorosas transiciones que forman parte de una existencia sin final.La vida es un permanente devenir poblado de alejamientos y despedidas, necesarias algunas veces, inevitables en otros casos.También nosotros seremos despedida en la vida de los demás como parte de esa sutil urdimbre que teje el destino.Hoy nuestros hijos viven en nosotros, y en algún lugar alguna vez, nos espera la dicha del reencuentro.Este fin de año volvamos a reunirnos desde lo espiritual con tantas familias que añoran a sus hijos, y dejemos que nuestra buena amiga, la esperanza, ponga otra vez la mesa…


Carlos J. Bianchi, diciembre del 94 - Capítulo 47 – El Proceso del duelo

Ante las luces de las fiestas



Mientras el dolor golpea a nuestra puerta… el mundo sigue andando… y en ese mundo están nuestros otros hijos, nuestros padres… abuelos que en silencio lloran a sus nietos, nuestros amigos, los amigos de nuestros hijos… pero también ¡allí estamos nosotros mismos!
Allí estamos cerrando puertas y ventanas… con el corazón herido, muerta toda esperanza.
Un corazón por cuya herida abierta entran miles de de encontradas emociones, donde habita la bronca, el rencor, el odio o los miedos…
Puentes que se rompen y nuestra vida deambula silenciosa en la oscura noche del alma…
Como en la naturaleza, donde nunca nadie ha podido impedir la llegada de la aurora, llega hasta nosotros un menaje de esperanza.
Un mensaje que nos muestra que detrás de lo que las circunstancias parecen ser, no se agota todo lo que ellas son.
Que el destino no es lo que nos pasa, que el destino es lo que cada uno de nosotros hacemos con aquello que nos pasa.
No queremos hacer de nuestros hijos aquellos que vinieron a arruinar nuestras vidas.
Nuestros hijos no sólo nos han dejado dolor.
Nuestro amor hacia ellos no se ha extinguido.
Entonces, el amor a nuestros hijos desalojará a aquellas emociones negativas que pretendían gobernar nuestra vida.
Paulatinamente, en nuestro corazón se encienden nuevas luces y empezamos a ver alrededor nuestro que no estamos solos, que hay una mano invisible que guía nuestros pasos y nuestros hijos se transforman en nuestros maestros.
¡Qué difícil es al principio!
Pero la tarea es nuestra, pues desde el primer día, podemos elegir como hemos de sufrir, si dignamente o miserablemente ¿Qué se merecen nuestros hijos?
¿Qué imagen estamos dando al mundo? ¿Que la muerte todo lo puede?
No importa si no es en estas fiestas que levantemos, por primera vez, una copa en homenaje a nuestros hijos, pero si un día habremos de hacerlo, ¿Por qué demorar ese instante aunque el brillo de nuestros ojos se nuble por una lágrima?
Quizá sea eso lo que ellos esperan hoy de nosotros.
¡Sí a la vida a pesar de todo!
Ulises, Ana y Enrique
De Renacer Congreso, Montevideo- Uruguay
¨Por la Esencia de Renacer”

Quiénes somos

Renacer es un grupo de Ayuda Mutua para padres que comparten una experiencia dolorosa de vida, la perdida de hijos y que se reúnen con el propósito de enfrentar su dolor.

Para ser miembro de Renacer solamente es necesario querer recibir y dar ayuda.

Para ser miembro de Renacer no es necesario pagar dinero alguno en concepto de afiliación, cuotas, derechos, cursillos o donación alguna. Es totalmente gratuito.

Renacer no está vinculado a religión, secta, partido político, organización o institución alguna.

Renacer no avala ni respalda opiniones o actuaciones personales de alguno de sus miembros que sean vertidas públicamente y que involucren al grupo en actividades cuya finalidad sea ajena al mismo.

Reuniones

1ros y 3ros miercoles de cada mes 22:00hs.

Lugar: CAPILLA DE JESUS DE LA BUENA ESPERANZA
(SECTOR EL ALTO)


Tel: 03858-421937 Familia Soria

De todas maneras la asistencia es permanente, si está sufriemdo, si acaba de partir un ser querido, acerquese, un abrazo y algunas palabra le aliviaran el dolor sintiendo algo de paz.
Grupo Renacer Las Termas de Río Hondo
Inició sus actividades el 18 de noviembre de 2009 con el incondicional asesoramiento del Grupo Renacer Santiago del Estero
.
Papas, Hermanos, dejen su comentario:

Conociendo Renacer

Cuando un papá llega al grupo, viene con toda su carga de angustia y sufrimiento buscando respuestas a lo inexplicable. Nosotros no las tenemos; pero somos todos espejos y nos vemos inmediatamente reflejados y nace, casi sin quererlo, una corriente de amor y solidaridad que nos hace olvidarnos de nosotros mismos para pensar en los demás.
Tomando a ese papá de la mano, tratamos de contenerlo y acompañarlo para enseñarle que compartiendo ese dolor, éste se va a ir diluyendo. No importa la forma de la partida del hijo, la edad que tenían al partir ni el tiempo que transcurrió desde esa partida; nos manejamos todos con el mismo lenguaje: el del AMOR.
Aprendemos que hoy podemos llorar juntos y mañana compartir alegrías y que no todos tenemos el mismo tiempo para elaborar el duelo y que este aprendizaje produce un profundo respeto por el otro. Mirándonos a los ojos comprendemos que no somos dueños del dolor. Dejamos de sentirnos protagonistas y podemos pensar en el dolor de los demás.
Después del shock inicial y desde nuestra humildad, empezamos a darnos cuenta que nos invaden un montón de sentimientos, muchos de ellos negativos y difíciles de manejar. Trabajando juntos en el grupo tratamos que esos sentimientos negativos no nos superen y no nos hieran más de lo que ya estamos.
Sería fácil hundirnos en la depresión y pasar nuestra vida llorando o sumergirnos en el trabajo como una forma de negar la realidad; pero juntos aprendemos que todavía hay cosas que valen la pena ser vividas y que necesitamos ponernos en pie para vivirlas. También aprendemos que dando vuelta la hoja negándonos a aceptar la muerte de nuestros hijos, nunca vamos a alcanzar la PAZ que tanto necesitamos.
Tratamos juntos que ese dolor tan intenso que tenemos no maneje nuestra existencia y aprendemos a aceptar a la muerte como parte de la vida. Intentamos en grupo descubrir todos los mensajes que nos dejaron nuestros hijos, en especial desde el AMOR, y aprendemos a compartirlo. Buscamos crecer espiritualmente para trascender el dolor y seguir con dignidad el camino que nos falta recorrer.
Y en la esperanza, en la posibilidad de un nuevo sendero y en el encuentro con una vida nueva; en la mano que se tiende, en el abrazo que cobija y la palabra que consuela, en la acción que fortalece y en todo un cúmulo de hermanos semejantes que comprenden, que ayudan, que sufren exactamente lo mismo, de repente... RENACER.

CON TODO NUESTRO AMOR
POR NUESTROS HIJOS
Y CON NUESTROS HIJOS

La Logoterapia

Es el método de tratamiento psicoterapéutico que parte del espíritu y está centrado en la búsqueda de sentido. A diferencia de la psicoterapia que parte de la dimensión psicológica, la logoterapia parte desde la dimensión espiritual. La logoterapia es una educación destinada a fomentar la responsabilidad de la persona, precisamente en una época en que la tecnología amenaza con rebajarla a la categoría de un objeto carente de responsabilidad, cuyos actos pueden ser calificados como meras reacciones. La logoterapia expresa el pensamiento de muchos dirigentes religiosos, filósofos, artistas y pensadores.

• Como un ser trascendental, con aspiraciones.
• Como una criatura en búsqueda de las metas que darán sentido a su vida.
• Consciente de la existencia de una dimensión más alta que la llama, y se realiza en la medida en que responde a ese llamado.

En otras palabras, es una incursión profunda al universo de los valores, los ideales, las metas y los fines últimos, que hacen al hombre verdaderamente humano. Su objetivo es conducir a la persona a la autodeterminación, en base a la propia responsabilidad y solidificar el sentido individual que lo lleve a causas a las que servir o personas a quienes amar. Es una psicoterapia centrada en el sentido. Su tarea es ayudar a esclarecer aquello que distancia al hombre de sí mismo, así como aquello que el hombre puede ser, en lo que puede convertirse. Es decir, es una ayuda para la liberación y desarrollo de las capacidades humanas Su propósito es que la persona contacte y ponga en marcha los recursos que sólo existen en su espíritu, para hacerle frente, desde ahí, a los problemas que le aquejan. Al movilizar los recursos de su espíritu, específicamente su libertad y su responsabilidad, está en condiciones de descubrir el sentido de su vida, y de vivirla significativamente. La Logoterapia busca movilizar la capacidad de oposición del espíritu frente a los hechos biológicos, psíquicos y sociales; busca poner en marcha la "oposición espiritual" frente a la "facticidad" de los "destinos". Los destinos son las limitaciones inherentes a la vida del ser humano, y el espíritu es la capacidad que tiene de oponerse libre y responsablemente a esas limitaciones, asumiendo una actitud frente a ellas. La Logoterapia se interesa, no tanto por lo que enferma - los problemas - sino por lo que cura: el espíritu; no por lo que oprime a la persona que sufre - sus destinos - sino por aquello que le permite hacerle frente a esa opresión: sus recursos espirituales. La Logoterapia ayuda a la persona a esclarecer aquello que lo distancia de si mismo. A percibir y reconocer sus capacidades, para desarrollar plenamente sus potencialidades. A llegar a ser él mismo; a autodescubrirse; a autoconocerse. "Como forma terapéutica, la Logoterapia es una ayuda para volver a alcanzar la capacidad de percibir las posibilidades de sentido dadas, reconociéndolas y actuando."
Por todo eso la Logoterapia ve como funciones suyas:
1. Provocar el deseo de ejercer su libertad para tomar decisiones propias.
2. Hacer consciente a la persona de su responsabilidad frente al problema que la aqueja, para la construcción de su propia vida.
3. Ayudar a la persona a explorar y eliminar las barreras que le impiden hallar el sentido de su vida.
4. Ayudar a la persona a poner en marcha su voluntad para unir el esfuerzo honesto y sabio, al ejercicio de la libertad y la responsabilidad.
El fundador de esta "tercera escuela vienesa de psicoterapia" llamada

LOS PRINCIPIOS EN QUE SE BASA LA LOGOTERAPIA
1.La vida tiene sentido bajo cualquier circunstancia.
2.El hombre es dueño de una voluntad de sentido, y se siente frustrado o vacío cuando deja de ejercerla.
3.El hombre es libre, dentro de sus obvias limitaciones, para consumar el sentido de su existencia.
Logoterapia es Viktor E. Frankl considerado dentro de la psicología existencial desarrollada en Europa, como su máximo exponente.

QUIEN ES VIKTOR E. FRANKL; CÓMO Y POR QUÉ CREA ÉL LA LOGOTERAPIA
Nace en Viena el 26 de marzo de 1905; muere el 2 de septiembre de 1997 a los 92 años de edad. · Nace de un matrimonio judío observante de la tradición. Recibe una influencia ideológica, sobre todo moral, del judaísmo. Es miembro de una familia de varias generaciones de rabinos. · Desde adolescente le impactan profundamente los problemas existenciales de los jóvenes. Después de la primera guerra mundial se hace sensible a situaciones que los afligen, tales como: el derrumbe de valores tradicionales y de la familia, la pérdida de la fe, la depresión, los suicidios y la sensación de vacío . · Debido a eso es que estudia Medicina (1924 a 1930) ; Neuropsiquiatría, tratando de entrar en la comprensión del alma humana. Empieza a ejercer en 1940 cuando se hace cargo de la clínica neurológica del Hospital Rotschild en Viena. · La anexión de Austria por los nazis (1938) corta violentamente la carrera y la vida familiar de Frankl. · En septiembre de 1942 es deportado con su familia al campo de concentración de Terezín, en las afueras de Praga, ocho meses apenas después de haberse casado. Se inicia así lo que él llama el "Experimentum Crucis para el prisionero número 119,104" · Después de 25 meses en Terezín, aun habría de conocer los campos de Auschwitz-Birkenau en Polonia y de Turkheim en Alemania, hasta el 27 de abril de 1945, día de su liberación. . En los campos de concentración pierde a su esposa y a su hijo no nacido, a sus padres y a su hermano. En noviembre de este año reconstruye el manuscrito que había escrito - y perdido - en los campos; en 1946 se publica por primera vez con el nombre de "Psicoanálisis y Existencialismo", más tarde al terminar la guerra, dicta su experiencia en los campos de concentración y edita el libro titulado "Un Psicólogo en el Campo de Concentración", y después es editado en español como "El Hombre en busca de Sentido" (1955-FCE). Fué profesor de neurología y psiquiatría en La Universidad de Viena, también fué catedrático de la Universidad de Harvard , Dalas, y Pittsburg. .. 28 Universidades de todo el mundo le confirieron el título honoris causa. La Academia Austríaca de la Ciencia lo nombró miembro de honor. Durante 25 años fué Director de la Policlínica de Viena. Sus 31 libros han sido publicados en 26 lenguas, entre ellas el chino, el japonés y el ruso. Solamente de su libro "El hombre en busca de sentido" se han vendido más de 9 millones de ejemplares. · Una frase esencial del pensamiento de Frankl es que la vida tiene sentidoaún en las peores circunstancias. · Es difícil imaginar peores circunstancias que las del prisionero de los campos de concentración: privado de su libertad, sujeto a las mayores humillaciones como ser humano, frente a la amenaza constante de perder la vida.... el sufrimiento es la constante de una existencia como la de él. · En esas condiciones adversas extremas le da forma a su teoría de la Logoterapia, la terapia de la búsqueda del sentido. Para la Logoterapia, la búsqueda de sentido es más que un derecho inalienable del hombre, es la esencia misma de su humanidad. Si la reprime en su interior, encontrará el vacío existencial, pero si se consagra en ésta búsqueda verá su vida no solamente plena de sentido sino asimismo de los beneficios derivados de una existencia significativa , entre los cuales se encuentran la paz espiritual, la estabilidad mental y la capacidad de desarrollar un proyecto de vida autotrascendente. Estos beneficios, sostiene Frankl, solamente se podrán alcanzar en tanto el ser humano se proponga conscientemente, llevar a cabo su consecución y solo podrá disfrutarlos como los resultados indirectos de su búsqueda de sentido. Frankl sostiene que el hombre busca incansablemente el sentido de su vida, es decir, se pregunta el para qué de su existencia y se siente frustrado o vacío cuando no encuentra respuesta. "Tu puedes asumir el sentido y sentir que eres parte del tejido de la vida o puedes vivir en el caos y ser víctima de las situaciones". El sentido es el para qué, el motivo, la razón que te impulsa para lograr algo o para ser de una manera determinada, el sentido nos orienta y nos ubica. Frankl dice: "el sentido está, existe y tu tarea es solamente encontrarlo. El sentido no te lo pueden dar ni la sociedad, ni tus padres, ni tu terapeuta, ellos pueden ofrecerte respuestas significativas a tu situación, pero solamente tú puedes descubrir la más significativa para ti."

El Duelo

•Muchos creen que en el duelo hay que dejar pasar el tiempo que todo lo cura y considerar el sufrimiento como propio, exclusivo y no compartible.
•Otros creen que es un continuo lamento y se sitúan en una vida eternamente infeliz.
•O que el duelo es para olvidar o para dejar de amar al ser querido muerto.

La perdida de un ser querido es un proceso difícil al que los psicólogos denominan PROCESO DE DUELO
Se define como el conjunto de manifestaciones fisiológicas, intelectuales, emocionales, conductuales y espirituales que se manifiestan como consecuencia de una perdida.

En ninguna otra situación como en el duelo, el dolor producido es TOTAL: Es un dolor biológico (duele el cuerpo), psicológico (duele la personalidad), social (duele la sociedad y su forma de ser), familiar (nos duele el dolor de otros), y espiritual (duele el alma).

FINALIDAD DEL DUELO
La finalidad de un duelo es dar expresión y cause sano a los sentimientos, serenar el sufrimiento dominando la pena de la separación, aceptar la realidad de la muerte y amar con un nuevo lenguaje de amor al fallecido.
Y en este proceso debemos encontrar un significado a nuestra vida.

“Quien tiene un PORQUE VIVIR, encontrará siempre el COMO”

ETAPAS DEL DUELO
Quienes atravesamos por un proceso de duelo transitamos por una serie de etapas o vivencias comunes, aunque cada una se caracteriza por una amplia variedad de respuestas humanas.
Las reacciones que se presentan en cada una de las etapas son totalmente normales y esperables.

Muchos autores de libros sobre el duelo piensan que el duelo se desarrolla en 5 etapas o fases, que aunque reciben diferentes nombres según el autor, tienen las mismas características:

1ª etapa: Impacto y Negación.
2ª etapa: Conciencia de la perdida.
3ª etapa: Conservación o Retraimiento.
4ª etapa: Cicatrización o reacomodo.
5ª etapa: Recuperación y sanación.


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1ª etapa: Impacto y Negación
Sus características son:
INCREDULIDAD
CONFUSIÓN
INQUIETUD
OLEADAS DE ANGUSTIA AGUDA
(agitación, llanto, sensación de ahogo, respiración suspirante vació en el abdomen, preocupación por la imagen del muerto)

PENSAMIENTOS OBSESIVOS Y ALGUNOS SINTOMAS FÍSICOS
(debilidad muscular, temblor incontrolable, perplejidad, mareos y palpitaciones)

2ª etapa: Conciencia de la perdida
(desorganización)
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A medida que los síntomas y reacciones iniciales gradualmente pierden su intensidad y la persona acepta intelectualmente la nueva situación, comienza la segunda etapa.

ANSIEDAD DE SEPARACION
ESTRÉS PROLONGADO
AGRESIVIDAD
IMPOTENCIA
FRUSTRACIÓN
HIPERSENSIBILIDAD
TRANSTORNOS DEL SUEÑO
MIEDO A LA MUERTE
COMPORTAMIENTO DE BUSQUEDA
SENTIR LA PRESENCIA DEL MUERTO

En esta etapa llena de conflictos surge la culpa real o imaginaria, aparece con sentimientos y pensamientos de “SI HUBIERA . . .”
La culpa puede tomar varias formas:
Sentirse culpable de estar vivo.
Auto acusaciones.
Culpa fantasiosa
Recapacitar de lo ilógico que es sentir culpa por algo que no podemos cambiar y que no estuvo en nuestras manos hacerlo, disminuirá la culpa y allanara el camino para la resolución de un duelo sano.


3ª etapa: Conservación, retraimiento

AISLAMIENTO
IMPACIENCIA
FATIGA Y DEBILIDAD
REPASO OBSESIVO
APOYO SOCIAL DISMINUIDO
NECESIDAD DE SUEÑO
DESESPERACION
DESAMPARO
IMPOTENCIA

4ª etapa: Cicatrización o reacomodo

El doliente va dejando poco a poco su mundo emotivo y vuelve a tener una perspectiva, realiza un balance entre lo que ha perdido, lo que le queda y lo que ha aprendido.
Características:

RECONSTRUIR LA FORMA DE SER
RETOMAR EL CONTROL DE LA PROPIA VIDA
DISMINUCION GRADUAL DEL ESTRÉS
AUMENTO DE ENERGIA FÍSICA Y EMOCIONAL

5ª etapa: Recuperación y sanación

En esta etapa retomamos el control sobre la vida. Es tiempo de dejar partir e iniciar nuevas relaciones.
Se nos brinda la ocasión de ir al interior de uno mismo y descubrir los recursos profundos, pues el sufrimiento vivido concientemente es con frecuencia un estimulo para evolucionar y abrirse a los demás. Por eso es importante vivir a fondo las cuatro primeras etapas, antes de pasar a la quinta.
El doliente esta ahora listo para perdonar y pedir perdón al difunto por las faltas y heridas que hayan marcado su relación.
Esta también dispuesto a perdonarse a si mismo y a dar gracias al ausente por la experiencia que le ha heredado.


Tipos de duelo

ANTICIPADO: precedido con tiempo y pleno conocimiento de la situación, permite prepararse anímicamente.
RETARDADO: es un duelo inhibido o reprimido. Se puede tener una reacción emotiva en el momento de la perdida, pero no va en proporción con el significado de la perdida de un ser querido. El pesar se manifiesta con cierta exageración más adelante cuando la perdida es reactivada por una perdida menor.
CRONICO: Es un pesar inusitadamente intenso que no diminuye con el tiempo y, por lo tanto, se transforma en una manera de ser.
EMERGENTE: El sufrimiento aparece por etapas, fechas o circunstancias.
PATOLÓGICO: El duelo anormal puede presentarse de diversas maneras, que va desde el retraso del duelo, o la ausencia de este, hasta un duelo muy intenso y prolongado.
NEGADO: Es la ausencia de la expresión del duelo en el momento de la perdida.
EXTRAORDINARIO: Ocasionado por situaciones críticas de la muerte; aborto, suicidio, homicidio, tortura, cuerpos sin aparecer, guerras, etc.
SALUDABLE O POSITIVO: Te planteas el gran desafío de reincorporarte al mundo a partir de una nueva identidad, de un nuevo conocimiento de nosotros mismos, en el cual no esta incluido nuestro ser querido fallecido, lo que no significa que vayamos a olvidarlo.

ES POSIBLE VOLVER A LA VIDA, VOLVER A AMAR, Y VOLVER A SONREIR.


Recomendaciones para un duelo sano

LLORAR: es humano y es una reacción normal ante la muerte de un ser amado.
HABLAR: es una forma de desahogarse y compartir nuestros sentimientos y nuestros estados de animo.
CONVERSAR CON OTROS PADRES: acercarse a un grupo de ayuda mutua puede aliviar en gran medida nuestro dolor, al escuchar a otros padres como sobreviven, es una esperanza.
RECONOCER LA PERDIDA: admitir la perdida nos permitirá avanzar en la aceptación.
ESCRIBIR LO QUE SE SIENTE: nos permite esclarecer nuestros propios sentimientos y las emociones.
CULTIVAR EL AFECTO Y EL AMOR MUTUO EN LA PAREJA: mantener comunicación con el cónyuge.
PRESTAR ATENCION Y CONSOLAR A NUESTROS HIJOS: ellos también elaboran su propio duelo, no los olvidemos.
RESPETAR EL DOLOR DEL CÓNYUGE: Se debe evitar la crítica ante el dolor de nuestra pareja.
CONSULTAR A UN PROFESIONAL: Asistir con un Psicólogo para recibir orientación y consejo.
EVITAR TOMAR RESPONZABILIDADES O DECISIONES IMPORTANTES: Aplazar las decisiones importantes como cambiar de casa, vender las cosas o cambiar de trabajo.


DUELO EN PAREJA

Luego de la dramática pérdida de un hijo, cada uno de los padres asume su propio dolor y la relación de pareja no ocupa un primer término.
Existe una gran variedad de patrones de comportamiento frente a la perdida de un hijo y todos son validos.
Por lo general son las mujeres las que expresan sus sentimientos mas abiertamente y lloran en forma mas frecuente.
En cambio los hombres inhiben el dolor y no muestran sus sentimientos.
Según La sociedad y nuestra cultura ”El hombre comparte lo que hace, no lo que siente”, aunque por dentro sienta rabia, frustración, impotencia, culpabilidad y sentimiento de fracaso como protector.
Es frecuente que se produzcan tensiones y conflictos en la vida de pareja como:
No coincidir con la forma como el otro vive su perdida
Culpar a la pareja
Falta de sincronización en las etapas del duelo

Duelo en niños y adolescentes

Podemos pensar que los niños no comprendan lo que es la muerte, pero son perfectamente sensibles a los cambios que se producen en la casa y a la ausencia del contacto físico con la persona fallecida.
La reacción casi inmediata de un niño al enterarse de la muerte de un ser querido gira en torno a tres preguntas: ¿la cause yo?, ¿me puede ocurrir a mi, a papá o a mamá?, ¿quien cuidará de mi?.
Se debe dar respuesta a estas preguntas según el nivel de entendimiento de cada niño.
Un niño puede fantasear que él tiene relación con la muerte del ser querido o puede pensar que la muerte es “contagiosa”.
Algunos síntomas significativos que se manifiestan en la conducta de los niños son:
Cansancio o hiperactividad
Sentido de vulnerabilidad
Miedo por su seguridad y por sus seres mas queridos.
Problemas de atención y memorización
Falta de sueño y apetito.
A los niños siempre hay que hablarles con la verdad y tratar de responder de la mejor manera a todas las preguntas o dudas que pudieran tener.
Y en el caso de que uno o más síntomas permanezcan de manera prolongada, solicitar ayuda profesional para valorar la situación y facilitar la aceptación de la muerte.

Manejo del duelo

Psicoterapia
La intervención de la Psicoterapia incluye:
TERAPIA INDIVIDUAL O DE PAREJA
Y TERAPIA DE GRUPO.
La psicoterapia para duelo puede ser provista tanto por profesionales, como por personas en proceso de duelo y esto puede realizarse en grupos de AUTOAYUDA.

Finalidades de la Psicoterapia
Ayudar a la persona en duelo a actualizarse y aceptar la perdida haciéndolos hablar acerca de esta y las circunstancias que la rodean.
Ayudar al doliente a identificar los sentimientos relacionados con la perdida (rabia, culpa, ansiedad, tristeza).
Ayudar al doliente a vivir sin el fallecido, y tomar sus propias decisiones.
Ayudar al doliente a independizarse emocionalmente del fallecido y establecer relaciones nuevas.
Ayudar al doliente a “normalizar” la pena y dejarle saber qué es lo apropiado y cuáles son las diferencias individuales de este proceso.
Dar apoyo continuo y sin límite de tiempo
Ayudar a la persona a entender su comportamiento y estilo de pensar.
Identificar problemas al confrontar la pena.

FARMACOTERAPIA

Solamente en caso necesario, cuando el duelo se convierte en un problema patológico, y se presentan conductas suicidas, síntomas sicóticos, agudos estados de angustia, depresión, histeria y algunos trastornos de carácter.

La ausencia de un ser querido
es la más grande de las presencias, el que ya no esté,
no significa que no existió.
Los lazos de amor perdurarán por siempre.

Medico Psiquiatra Luis Jorge Gamboa Albornoz
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Origen de los Grupos Renacer

El primer grupo fue fundado por el matrimonio Berti de Río Cuarto el 5 de diciembre de 1988. A la fecha hay grupos en casi toda Argentina, Uruguay, Paraguay, Chile, Panamá, Méjico y España. Los grupos no tienen asistencia médica, religiosa o psicológica, están constituidos por padres que han perdido sus hijos o todo aquél que sufre la pérdida de un ser querido.
Los padres que han perdido sus hijos, independientemente de la causa que produjo esa pérdida, sea enfermedad, accidente, suicidio u homicidio, viven una crisis existencial muy severa y la experiencia más próxima a su propia muerte. Las preguntas sobre el sentido de la vida, el significado de la muerte, la existencia de Dios, el amor y tantas otras que en la vida cotidiana parecen cuestiones filosóficas, adquieren una importancia extrema y encontrar una respuesta para ellas se convierte en un largo y difícil camino.

Cada respuesta es personal e intransferible y debemos darla nosotros. No somos los que hacemos las preguntas, sino los que debemos dar respuesta a las preguntas que la vida nos hace. El hombre doliente no es un enfermo. Los grupos de ayuda mutua Renacer, constituidos por padres que han pasado o están pasando por esta dolorosa experiencia tienen como orientación general los principios de la logoterapia de Victor Frankl.

La logoterapia más que preocuparse por la solución de los conflictos, insiste en buscar un sentido a la vida por el cuál vivir. El que tiene un para qué, encuentra cómo. Bajo la advocación "Sí a la vida a pesar de todo"; los miembros del grupo Renacer sabemos que "no importa lo que nosotros esperamos de la vida, lo que importa es lo que la vida espera de nosotros". Somos nosotros los que damos un sentido a nuestro sufrimiento. Cuando la partida de nuestros hijos sirve para hacernos más amorosos y solidarios con los que sufren, para convertirnos en mejores personas , nuestro sufrimiento cobra sentido y también la vida de esos hijos que nos precedieron en el viaje evolutivo.

La vida nos ha colocado "anteojos nuevos" para ver y valorar las cosas y las personas, aprovechar la oportunidad no elimina el dolor, le da significado. Los grupos son gratuitos, no pertenecemos a ninguna secta, religión, partido político u organización institucional alguna. Para participar en los grupos es necesario "Querer recibir y dar ayuda".

Dr. Carlos Juan Bianchi (psiquiatra)

Video, hacer clic izq. en el link
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Charla de Carlos Juan Bianchi, papá de Martín, en el 14 Aniversario del Grupo San Justo de Renacer Buenos Aires, el día 30 de agosto de 2008 en la Universidad de La Matanza. Presentación:...

Un testimonio

Lo que descubrimos en Renacer - Por Enrique Conde

Cuando perdimos a nuestro hijo Enriquito, en medio del dolor, nos enteramos por la televisión que existía el grupo “Renacer” de padres que enfrentaban la muerte de sus hijos de una manera distinta a como lo hacíamos nosotros y, llenos de esperanza, concurrimos a una reunión cuando hacía ya más de dos años de la partida de nuestro hijo.

Lo primero que nos llamó la atención fue que nos dijeron que había dos caminos por los que podíamos optar, uno era dejarnos llevar por las emociones, encerrarnos en nosotros mismos, cerrar puertas y ventanas, tirarnos en la cama no queriendo hablar con nadie, no queriendo ir a trabajar, llenar nuestro corazón de resentimiento, de odio, de amargura y todos los sentimientos negativos que sumergen en la oscuridad al alma humana y otro camino era descubrir que nos había pasado algo que no podemos modificar y, a partir de ahí, podíamos optar por modificar nuestra actitud frente a la vida y, gracias al poder de transformación emanado de la fuerza indómita del espíritu, vivir una vida plena.

La nuestra no era la situación descripta en primer término pero, de cualquier manera estábamos a la búsqueda, pues queríamos encontrar algo que nos ayudara a salir adelante por nosotros y por nuestra familia, pero no sabíamos como y transitamos por la filosofía oriental a través de los libros de Daisaku Ikeda.

Al entrar en Renacer intuimos que si asumíamos una actitud positiva, podríamos andar por la vida con la frente en alto en homenaje de amor al hijo perdido, pues una cosa es el resentimiento, la bronca, el odio, la angustia y otra cosa, muy distinta, es el amor.

Y escuchamos la voz de Gustavo Berti y de Alicia, preguntando: ¿Qué es lo que une a un padre y a una madre a su hijo? ¿Es el odio? ¿es el rencor? ¿es la bronca? No, es el amor, pues nosotros estamos unidos a nuestros hijos por el amor.

Así descubrimos que podíamos seguir amando a nuestro hijo a pesar de no tenerlo, amarlo de una manera distinta, en forma incondicional y un día oímos a Alicia decir: ¿acaso necesitamos de la presencia física de nuestros hijos para seguir amándolos?

Descubrimos que el mensaje de Renacer, existe para que aquellos padres que hemos perdido hijos, no muramos tras nuestros hijos y, al morir en vida, no los transformemos en nuestros verdugos o en aquellos que vinieron al mundo para destruirnos; en su lugar, Renacer propone que hagamos de nuestros hijos nuestros maestros.

¿Hacer de nuestros hijos nuestros maestros?... nos preguntamos. Al principio, suena como una cosa extraña, pero al transitar este camino nos empezamos a dar cuenta de muchas cosas que estaban ocultas a nuestro entendimiento, dándole razón a lo dicho por Blas Pascale cuando dice: “¿El corazón tiene razones que la razón no comprende.”

Empezamos a descubrir que ya no le teníamos miedo a la muerte; empezamos a descubrir que las cosas materiales tienen menos valor del que le dábamos hasta ese momento; que aquel andar, a veces desesperados, tras una y otra cosa no tiene sentido.

Que cuando estábamos en familia con todos nuestros hijos, pese a algunos problemas por el estudio en la escuela o el liceo, pese a alguna inconducta, pese a las dificultades para llegar a fin de mes, las cosas siempre se iban arreglando y nuestra “chacrita” funcionaba bien, pero no veíamos que en la casa del vecino había dolor, hasta que el dolor nos llegó a nosotros y empezamos descubrir, a través del mensaje de Renacer, que alrededor nuestro también hay dolor y entonces nos permite hacemos más comprensivos del dolor de los demás.

El mensaje de Renacer implica sentir el dolor de los demás como propio.

También descubrimos que podemos sentimos más tolerantes con las cosas que nos pasan... si ya nos pasó lo más grande que podía pasarnos... ¿qué importancia pueden tener los pequeños inconvenientes de la vida que antes tanto nos preocupaban?

Así, tras el camino que muestra el mensaje de Renacer, descubrimos que nuestro hijo nos está enseñando muchas cosas; y si nuestro hijo, luego de su partida, nos ha hecho ver la vida de una manera distinta ¿por qué no llamarlo maestro? ¿por qué no tomarlo como guía?

Cuando se descubre que no tenemos necesidad de la presencia física de nuestro hijo para seguir amándolo, lo encontramos en nuestro corazón.

Entonces, la partida de un hijo genera “un despertar espiritual” y sentimos la presencia de nuestros hijos a pesar de que no sabemos donde están, pues están en otra dimensión a la que no podemos llegar con nuestros sentidos, no los podemos tocar, no los podemos ver, pero sentimos que ellos están en nuestro corazón.

Si, a través del mensaje de Renacer, se toma el camino de renunciar al propio dolor para ayudar a otro ser que sufre, sucede lo que dice Víctor Frankl con otras palabras, que quien renunciando a su propio dolor tiende una mano a otro ser que sufre, trasciende como ser humano.

Un día, en Mercedes, Gustavo Berti nos hizo esta pregunta: “¿Nosotros que hemos perdido hijos, somos las mismas personas antes que luego de su partida?” Y todos contestamos que no, que no nos sentíamos las mismas personas.

Entonces él nos dijo: si no somos las mismas personas, sólo quedan dos alternativas, o somos peores personas o somos mejores personas... ¿ustedes que eligen?

Para ser peor persona no hay que hacer nada, ni siquiera hace falta levantarse de la cama, pero si queremos ser mejores personas tenemos que levantar la cabeza, tenemos que empezar a conjugar el verbo amar y a ver en el semejante también amor y hacerlo en homenaje a nuestros hijos.

Es así que, a través del mensaje de Renacer, nuestra vida es en homenaje a nuestros hijos.

Un día, un padre dijo: “cuando tuve el accidente con mi hijo, mientras estaba esperando en el sanatorio dije: yo doy mi vida por mi hijo, pero no me fue concedido” y agregó: “Entonces, como yo ya di mi vida por él, ya no me pertenece, ahora debo vivirla en homenaje a Gonzalo y desde que me levanto hasta que me acuesto, pensando en él, trato de ser mejor persona, mejor padre, mejor hijo, mejor amigo, mejor integrante de la comunidad.”

Ese es el homenaje que podemos hacerle a nuestros hijos, pues ¿qué padre no daría su vida por la de su hijo?

En la cultura a la que pertenecemos, homenajear al hijo que partió es ir al cementerio, llevarle flores, tener sus fotos, ofrecerle misas, todo eso está bien, pero con el mensaje de Renacer descubrimos que nuestro homenaje va más allá, consiste en vivir, permanentemente, en homenaje al hijo todos los instantes de nuestra vida.

No es que vayamos a vivir en homenaje a nuestros hijos mientras estamos en Renacer, sino que el homenaje a nuestros hijos es permanente: eliminando el odio, sacándonos la bronca, eliminando las culpas, teniendo ganas de trabajar, ejercitando el amor, en una palabra, vivir como nuestros hijos quisieran que viviéramos.

Íntimamente deberíamos hacernos la pregunta ¿cómo quisieran ellos que nosotros viviéramos?

Cuántas veces los hijos le dicen a su mamá: “mamá quisiera verte siempre linda”. Estamos seguros que muchas madres a quienes sus hijos, antes de partir, les dieron esa señal premonitoria de cómo quisieran verlas, hoy se dejan de peinar, se dejan de arreglar, hacen como María una madre de Renacer Artigas que nos decía: “pasé 10 años andando por las calles dando lástima, toda despeinada, desaseada, mal vestida, en ruinas, entré en Renacer y hoy me paran por la calle y me preguntan ¿qué pasó que te veo tan bien y arreglada? Y yo les contesto fue el mensaje de Renacer” y agregó “Ustedes me ven hoy bien arreglada, pero pasé 10 años en que mi esposo era un viudo con una señora “viva”, entre comillas; ahora recompusimos el hogar y recompusimos nuestra vida, gracias a que ahora vivimos como hubiera querido el hijo que partió.”

¿Acaso alguien tiene la duda de que nuestros hijos quisieran que nosotros viviéramos una vida digna?

Una vida digna por aquellos seres queridos que nos rodean, el esposo o la esposa, una vida digna para los otros hijos que están con nosotros, o ¿acaso ellos no están sufriendo tanto o más que nosotros? ellos perdieron a su hermano, a su compañero de juegos, a su compañero de picardías, a veces a su mascota otras veces a su modelo y ellos lo sienten profundamente y cuando nosotros elegimos el camino de las emociones, elegimos el camino del odio, el camino de la angustia, de la bronca, de la culpa, del desgano, de la inacción, encerrados en el propio dolor, ellos ven que sus padres también se están yendo de la vida, que ya no son aquellos padres que eran antes.

Nosotros debemos vivir la vida dignamente para que ellos puedan superar esa tremenda dificultad que han tenido en sus vidas tan tempranamente.

También tenemos que vivir una vida digna para los amigos, esos amigos que vienen y luego no saben que decirnos, pues nos encuentran amargados, nos encuentran tristes, no saben de qué hablar con nosotros y entonces para no hacernos sufrir, se retiran... somos nosotros los que tenemos que llamarlos y demostrarles que podemos llevar una vida digna en homenaje a ese hijo que partió y ni que hablar para la sociedad, porque la sociedad no puede perder a un padre o a una madre que ha perdido un hijo, la sociedad necesita de nosotros y el mensaje de Renacer lo que hace es devolver a la sociedad padres con dignidad para enfrentar la vida.

Por este camino que muchos, en algún momento, empezamos a transitar y otros empiezan hoy a transitar se pueden descubrir una cantidad de cosas nuevas, pero no existen varitas mágicas, todo depende de nuestro esfuerzo, todo depende de nuestra determinación, todo depende de nuestra responsabilidad y de la asistencia asidua a las reuniones periódicas del grupo, no como una reunión social, sino para descubrir, lo que oculto tras las palabras, encierra el mensaje de Renacer.

Si se opta por el camino de asumir una actitud positiva frente a la vida en homenaje a sus hijos, siguiendo el camino del amor, renunciando al dolor, al final de ese camino, en determinado momento, se logrará recuperar aquello que todos perdimos el día de la partida de nuestros hijos, cuando nos cayó una bomba y no sabíamos que hacer con nuestras vidas.

Aquel día perdimos la paz interna, nos llenamos de insomnios, nos llenamos de dudas, nos llenamos de preguntas, pero si transitamos el camino que se abre ante nosotros, a través del mensaje de Renacer, va a llegar un momento en que se recobre la paz interna y a pesar de no tener la presencia física de nuestros hijos, podemos ser felices en la presencia espiritual de ellos, en su recuerdo amoroso y sobre todo en su homenaje, entregándoles el tributo de nuestra vida, siendo cada día mejores personas.

Esta es la invitación contenida en el mensaje de Renacer al corazón de cada padre: renunciemos al dolor profundo, renunciemos a la culpa, renunciemos al odio, renunciemos al llanto, para en su lugar sembrar en nuestro jardín, el jardín de Renacer, una flor y cada uno sabrá si lo que quiere plantar en ese jardín es un cardo o es un jazmín.

A través del tiempo hemos recibido de Renacer, ya sea de sus creadores, de los demás padres o de las lecturas realizadas, una enorme cantidad de conceptos que nos han ayudado a vivir esta instancia que la vida nos ha deparado y han sido el faro que nos ha permitido, en este mar embravecido, ver una luz de esperanza, pues como nos dijo Gustavo Berti “no todo termina cuando se va un hijo, más bien, diría que muchas cosas comienzan cuando se va un hijo. Esa es la tarea, descubrir qué es lo que comienza en la vida después que se va un hijo” y éstas, que hemos descrito aquí, son sólo algunas de las tantas cosas que es posible descubrir; depende de cada uno de nosotros como seres únicos e irrepetibles.

Ana y Enrique

De Renacer Congreso – Montevideo Uruguay